miércoles, 12 de marzo de 2008

Crítica * Crítica Teatral

Crítica realizada por Gabriel Peralta para Crítica Teatral
“Rotary” es una obra escrita y dirigida por Hernán Morán.Corre la década del sesenta y un grupo de amigos-artistas-intelectuales deciden (en una noche llena de adrenalina) crear un movimiento artístico que sea superador, tanto en creatividad como en instalación mediática, al del Instituto Di Tella.Le dan el nombre de “EEHA” (sigla que significa “Es El Happening”) e inmediatamente comienzan, cada uno de ellos, a dar ideas sobre el acontecimiento inaugural de dicho movimiento.Con un interesante artilugio, Morán lleva a esa década el video (eso sí, conectado a un televisor enorme, que brinda imágenes en blanco y negro). En ese video se visualizan, casi de inmediato, las ideas y también se observan las sesudas reflexiones de cada uno de ellos acera del arte. Asimismo se transforman en críticos crueles y bestiales ante las ideas de los demás.Esta obra es una satírica radiografía de los artistas que, llenos de resentimientos por no ser nunca reconocidos, (por supuesto el motivo es porque la gente no los entiende) disimulan con ideas extravagantes su escaso, por no decir nulo, talento.Todos y cada uno de ellos son seres que se escudan en un lenguaje que mezcla palabras extrajeras, con citas de libros, términos psicoanalíticos y utilizan slogan vacíos de contenidos. Cuando se quedan sin estas herramientas se entreve personas inseguras que juegan un rol, que al parecer, no están muy felices de interpretar. La dramaturgia es muy buena. No solo por su estructura sino porque utiliza modismos, menciona hechos y personajes que instalan al espectador, sin ningún tipo de dudas, en la década arriba citada. Esto demuestra un profundo estudio de esa época.Cada uno de estos artistas es interpretado por actores que consiguen composiciones estupendas. Adriana Pregliasco es una mujer que hace de la ironía y la agresión verbal su modo de comunicarse, Sebastián Suñé pone en su artista del interior una combinación de prejuicios, venganza y complejo de inferioridad; Valeria Giorcelli es un ser todo despiste e inocencia; Juan Palacios es un homosexual que esconde, detrás de su poder económico, a un artista mediocre; Pablo Micozzi realiza una creación llena de sutilezas como el poco reconocido y hasta humillado director de teatro.Los rubros de escenografía y vestuario cuidan en cada detalle la ubicación temporal de la obra.Una vez más el talentoso Hernán Morán (“Nadie, nada, nunca”, “Federratas” entre otras) introduce al espectador en su mundo en el que combina: humor, ternura, ironía, junto a un gran cuidado estético.“Rotary” es una pieza que bien le cabe la irónica frase: “todo lo que tenga semejanza con la realidad es pura coincidencia.”

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